viernes, 29 de enero de 2016

Algo especial...


Me he bajado del autobús en la Puerta de Alcalá. Durante algunos instantes y aprovechando los cortes de circulación he traducido , tal vez por cuarenta-ava vez los numeros romanos que indican su construcción. Nada menos que en 1778 siendo Sabatini su constructor. Los querubines en sus alturas, quiso el artista que representaran las cuatro virtudes: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, detalle que alguien me explicó hace muchos años, su abertura central estaba destinada a la familia real, las laterales a la corte y las extremas al resto. A tal fin fue destinada una de las cuatro antiguas puertas de la ciudad, ésta lo fué también pecuaria, en la plaza de la Independencia. La reunión de las calles Serrano, Alcalá, y Alfonso XII con la puerta principal del Retiro en esta plaza, hacen que tenga una especial animación y relevancia.
Después he dirigido la vista hacia Cibeles, a sus laterales El Paseo del Prado y Recoletos, al fondo la bifurcación de Alcalá con Gran Vía. Este cuadro siempre ha sido la imágen mental de mis recuerdos de infancia; la fuente de agua gorda, en el lateral del antiguo Correos, continúa pero sin fluido, ¡cuántas veces me refresqué en ella...!
Me he permitido reflejar este pequeño recuerdo de uno de los lugares más significativos de mi tierra natal, con la natural satisfacción de haberlo visitado una vez más y la esperanza de que todavía pueda repetirlo en el futuro, si es posible.
Es algo especial para mi...

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