lunes, 11 de enero de 2021

El Santo patrón

 

                                El Santo  patrón.

 

San Isidro, humilde y generoso, es un santo patrón de lo más facilón. Poco sabemos sus patrocinados de su vida, allá por el año 1100, señal de que poco  le hacía falta para ser santo. Es de lo más curioso, no daba golpe y se dice que  ciertos ángeles esquiroles le hacían el trabajo para que se dedicara a la oración. Los madrileños, algo chungones de por nos, celebramos el camino elegido por el santo aunque verificamos con desilusión que este camino solo valía para él. Contrariamente a otro colega suyo más moderno, San Juan Bosco, que auguraba por el trabajo y la oración, nuestro ancestro suprimió la mitad de la tarea para lograr al parecer idéntico fin. Cosas veredes…

  Por ello los escritores no dejamos de ser mejores cuando dilapidamos horas y más horas buscando un tema que interese, o sea nuestra oración diaria, y no acude ninguno de aquellos benefactores de antaño, con o sin alas, a echarnos una mano.

 Se conoce que los campos de los Vargas les dejaron para el arrastre y escarmentaron.

Está visto que don Hilarión tenía mucha razón: “Hoy  los tiempos adelantan que es una barbaridad…”, pero eso lo escribió un currante de otro siglo…

He dicho…

 

P.D.

Sirva la alusión al Santo para recordar que, con motivo de las fiestas de su beatificación, fue inaugurada en tiempos de Felipe III la Plaza Mayor de Madrid.

 


viernes, 6 de noviembre de 2020

El conocido

                                              El  conocido.     

Iba paseando, totalmente abstraído mirando al horizonte que se perfilaba mar adentro, observando las mortecinas olas que batían con pereza la orilla como si lo hicieran por obligación, sin noción alguna de la distancia recorrida desde mi punto de partida, cuando súbitamente fui abordado por un individuo de buena presencia y poseedor de un gesto afectuoso, de los que nos suelen caer bien.

 —¡ Qué sorpresa encontrarle ! , ¿ Cómo está Vd. ?, espero que su familia siga perfectamente. No ha cambiado Vd. nada, ¿ cuánto hacía  que no nos veíamos?, cuatro años, tal vez cinco. ¿Se acuerda de mi verdad ?....., me soltó de un latigazo.

Yo, francamente no le recordaba, pero ante tan afectuosa acometida me dio vergüenza manifestar mi ignorancia y asentí tímidamente con un ligero:

               —¡Claro hombre claro…!

                A continuación me detalló su vida y milagros, los viajes realizados tras nuestra hipotética separación años ha, así como el devenir de su descendencia, que por suerte no era copiosa, deteniéndose a ratos ante la necesidad de respirar de vez en cuando.  Aguanté el chaparrón como pude, pero ya estaba ansioso de escabullirme de tan locuaz personaje a las primeras de cambio. Aproveché una de sus pausas para decirle:

— ¡Pues qué bien!, hombre a ver si nos vemos otra vez por ahí, pero la verdad es que me están esperando y no puedo entretenerme más.

Nos despedimos efusivamente y partimos cada uno en un sentido direccional opuesto, mientras yo le daba vueltas al coco tratando de recordar  de qué conocía  al sujeto, pero ni por esas…

Atontado por el chaparrón recibido, me senté en el primer banco que localicé, sin percibir que en el otro extremo otro semejante hacía lo propio.

Permanecí en silencio un rato, cuando de repente mi vecino se dirigió hacia mí:

  —Vd. perdone amigo, (¡toma otro!, pensé para mis adentros),     pero he contemplado su conversación con un individuo quien

previamente me había saludado amablemente, como quiera que no le recuerdo en absoluto me preguntó si sería Vd. tan amable de decirme de quien se trata.                                    1

—No me diga, a mi me ha pasado lo mismo, ha estado casi media hora relatándome sus historias y por más que me he esforzado  no he conseguido identificarle. Tal vez se trate de una de esas personas que ansían comunicarse con los demás debido a la soledad que padecen.

   —El caso es que de mi persona poco ha dicho, por no decir   nada,  si me hubiese nombrado mi colegio, los Jesuitas ó la Universidad…

—¿Estudió Vd. en los Jesuitas, no sería del 50 al 54 ….?

Pues deje que piense, en efecto por esa época, yo jugaba en el equipo de fútbol , 3º A, de mi clase, de portero…

              —¡ Qué casualidad yo jugaba en 3º B de defensa central  .. !

              —¿ En 3ª B de defensa …?, Manolín , tu eres Manolín…

              —Y tú eres Toñito, el cazapenalties. Un abrazo colega….

 

Durante largo rato departieron sobre aquellos tiempos, y hasta resultó que tenían amigos comunes.

               —¿ Qué te parece si buscamos a nuestro misterioso conocido, le pedimos perdón por no haberle reconocido a primera vista, nos identificamos con su persona y le invitamos a unas cañas?. Seguro que anda por ahí saludando al que pilla.

—Estupendo, el tipo se lo merece, si no es por él ni nos saludamos, nos ha dado una gran alegría, justo es corresponder de alguna forma.

 

Muchas veces y quien menos pensamos, nos da una oportunidad de sonreír en la vida, pues forman parte de este maravilloso Gran Teatro del Mundo

 

                                                    

 


 

 

                                           

                                           

 

 

 

 

 

 

                                          

 

 

                                                                                                                                                                                                      

 

jueves, 17 de septiembre de 2020

Palmeras Centinelas

 

                                  Las Palmeras del Veril.

                                     (Final del Verano)

Estoy observando con admiración desde el balcón del apartamento del conjunto del Veril a ese Atlántico que nos rodea y bendice.

En la vista se interponen unas cuantas palmeras espigadas, altas y señoriales que se empinan hacia el cielo como apuestos centinelas con sus tocados verdes. Unos centinelas que siempre están de servicio y que parecen decir al cielo: “Aquí estamos de guardia permanente protegiendo una isla que, aunque llora por la pandemia general de la tierra, se siente protegida por los vientos amigos, esos alisios que baten nuestros miembros con frecuencia, alegrando nuestra existencia en estos páramos.”

Lástima que la pandemia actual sea un borrón en nuestro devenir y lo que es peor, que no veamos la forma de evitarla y dejar que todo quede en un mal sueño. Aboguemos por que los técnicos encuentren una vacuna y todo quede en eso:

En un mal sueño….  

 

 

 

 

miércoles, 26 de agosto de 2020

Puñetero verano

 

                    Puñetero verano…

 

Una jodida primavera ha sido reemplazada por un puñetero verano, para que no nos olvidemos del año 2020 en lo que nos queda de vida. Parece ser que unos juguetones de por ahí, han descubierto una mortal brisa coronada y han permitido que se extienda por todo el mundo, tal vez para hacernos olvidar las actuales carencias de todo tipo ante lo que se nos ha venido encima, que ha hecho bienvenido aquel certero dicho literario:

“Cuan presto se va el placer, como después de acabado  da dolor, como a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor…”. Jorge Manrique sería un acertado cronista de la actualidad.

Y nos quejábamos de que subiera el pescado, la luz, la contribución, la caña de cerveza y hasta el cortadito de cada día. Pecata minuta… Cada día nos lo pintan más negro y lo peor es que cuantas más medidas nos imponen menos caso hacemos.

Un antiguo camarada me ha llegado a decir: “Con lo bien que lo pasábamos en la mili….”

Y el IBEX muerto de risa….

VADE RETRO.

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 3 de agosto de 2020

Amigo libro

            El libro que nos acompaña.

 

 Es un buen amigo que, a pesar de su condición

 de inanimado, es capaz de transportarte a otra

 época, a otra sociedad, sacarte de la monotonía

 diaria.

 Un libro es el resultado de que alguien con ima-

 ginación y esfuerzo y sobre todo dedicación,

 ha querido plasmar una historia, una biografía,

 bien reales o talmente imaginarias, al objeto

 de que pasemos un rato distraído con su

 lectura, sacándonos de la monotonía y en muchos

 casos proporcionarnos conocimientos que enri-

 quecen nuestra cultura. Es una pieza constructiva.

 Por ello, me puse de un humor de mil diablos,

 cuando al olvidar un ejemplar en una cafetería,

 regresé.                                                                                                                               El Un El áspero camarero sacándolo de debajo del

 mostrador, me lo devolvió diciendo:

“¡Aquí lo tiene caballero, quién demonios se

 iba a llevar un libro…!”

 

¡Qué grosería y tamaña ignorancia…!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


jueves, 23 de julio de 2020

La bohemia.





O mejor La Bohème, da igual…Me confieso un probo admirador del contexto de esa época y de los personajes que engloba, incluyendo muchas de sus obras de diversos estilos que contribuyeron al esplendor de las artes en general.
No  obstante no me cabe duda de que se trata de un nombre algo alegre que pretende disimular la triste pobreza de sus componentes.
El pretendido artista de la época solía ser humilde pero muy orgulloso, que, por no encajar en una clase social al uso, se inventa otra paralela plagada de ensueños y decepciones, donde las pretendidas glorias se plasmaban al alborar el día en un deprimente castillo de arena. El artista bohemio, aunque no lo sabía, era un burgués en potencia e impotencia (esto ya lo dijo alguien) y se quedó en bohemio al no triunfar, porque si lo hacía es que se había aburguesado.
Visité su barrio favorito, la place du Tertre, en los altos de Montmartre que todavía no era Paris, donde compartían viviendas humildes y pintaban en la calle en inviernos peliagudos. ¿No les hubiera gustado hacerlo en estudios calentitos, en viviendas adecuadas…? Pues claro que sí pero las circunstancias mandaban. No, no debía ser nada apetecible….
Esto no es óbice para que  yo admire a Renoir, nada pobre por cierto, a Van Gogh, a Monet, Manet, Degas, Matisse,  Cèzanne y tantos otros que no tuvieron la suerte de destacar, pero que dotaron al país vecino de una época pictórica gloriosa, con su sacrificio, claro está…
Picasso es punto y aparte…
                                                                             


viernes, 19 de junio de 2020

¡Esto no se hace....!



                             ¡Esto no se hace…!
 Cuando ya parecía que se habían acabado las tareas importantes, madrugones diarios, cursos, clases, los cochinos plazos y demás acciones más bien incómodas. Cuando solo restaba levantarse a las 10, si plugiere, ver pelís, futbol, viajar, pasear a destajo, y hacer vida de la buena, resulta que nos ha venido a visitar un tal Coronanosequé, a quien nadie había invitado que nos coarta la libertad, nos pone horarios, enmascara y nos trata como apestados.
Las calles están plagadas por autómatas que nos saludan con el codo, y con rostros cubiertos como si tuviéramos lepra o algo así, la alegría en sus miradas deja mucho que desear  y el  trotar, con el calor reinante, es más bien cansino y  se realiza con gesto apático, haciendo colas por doquier y evitando contactos que pudieran ser nocivos.
 Como corderos, en silencio como la peli, soportamos tamaño destino en espera de que la situación mejore y llegue un final aceptablemente digno, que nos permita mirarnos al espejo y cantar con entusiasmo aquello de: ¡Olé…, olé… y olé.
Porque hombre, leches, ¡a estas alturas esto no se hace…!
                                                                                        J.L.G.R.