viernes, 1 de noviembre de 2013

Romántica playa otoñal



   Romántica Playa otoñal.

Son las 18´09 en uno de los relojes municipales de la Avenida de la Playa de las Canteras, que también anuncia 22º de temperatura en el día de hoy. El cielo presenta un gris cerrado, sin opciones de apertura, hace lo que se conoce como calma chicha, salpicada de un amago de lluvia que no acaba de cuajar, la marea esta a medias, la Peña de La Vieja esta semioculta y por supuesto solitaria, ni siquiera mi conocida gaviota, se ha dignado posarse en su cima para otear el desierto territorio que hoy presenta la arena.
Los viandantes o paseantes son escasos, pueden contarse con los dedos de la mano, pero los hay, se me antoja que son los verdaderos amigos de la Playa, los que la frecuentan a diario como si al hacerlo cumplieran con un rito, con una visita debida a quien tantas y tantas veces ha sido motivo de su esparcimiento y alegría, no importa el clima para ellos. La Playa está ahí.
Un oleaje tímido que bien pudiera servir de música de fondo a una sinfonía, contribuye a crear un ambiente de calma, de quietud espiritual que nos hace contemplarla lentamente desde la árida Isleta hasta la Punta de la Salina, formando una bahía acogedora que en este momento me parece romanticamente invernal.
Las olas al romper sobre la orilla entonan una especie de música de fondo lenta, suave, acariciadora y algo monótona, constituyendo un vehículo en el cual tu mente puede viajar al tiempo y espacio que la sitúes, elaborando los recuerdos de las especies más variadas que te pueden entronizar en situaciones tristes o jocosas, amargas o dulces, dependiendo de tu estado de ánimo, para volver a desembocar en su pertinaz golpeo sobre la sufrida arena costera.
Soy incapaz de elaborar y dedicarle unas merecidas estrofas, pues las consideraría pobres ya que todo mi entorno es poesía, una poesía de la naturaleza que se percibe incrementada cuando apoyado en la barandilla del paseo, cierro los ojos y me envuelvo en tu brisa marina.
No, no hace falta ser vate para admirarte y entenderte, solo hay que pasear lentamente, lanzar la mirada al horizonte y aspirar profundamente tus aromas de yodo y algas.

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera. (R. Alberti)                        1- 11-2013








domingo, 22 de septiembre de 2013

Al poeta Natera Mayor

     
Poeta de sal y yodo,

ya viajero a tu pesar,

¿en qué marisma te alojas

para volverte a escuchar...?


20-09-2013.  J.L.G.R.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Una experiencia viajera.


  Resulta, que tal vez motivado por mi anterior relato, decidí conocer Valladolid, en la que solo estuve
una vez casi de paso.
   En cosa de una hora, el cómodo ferrocarril me trasladó desde la estación de Chamartín a la de Campo Grande en tierra pucelana. Quedé gratamente sorprendido por la cercanía al centro de la ciudad, su modernidad y la belleza de su Plaza Mayor. Valladolid es para patearla a gusto, tiene entre otras cosas un Museo Nacional de Escultura que quita el hipo y en sus mesones se cocina un cordero inigualable.
   Como era de preveer, no me topé con doña Matilde, a la que supongo entre rejas tras el estropicio cometido con su marido y gato respectivos, y me preguntaba que opinarían los mininos del suceso acaecido
a su congénere. Pero ante mi estupor, no encontré un gato por parte alguna. Me dije si estarían atemorizados o en cuarentena por el suceso. Nada..., que no aparecía ni uno. No pudiendo reprimirme, comenté con el camarero si habían gatos en la ciudad, pues no veía ninguno. El interpelado me miró con cara extraña y me contestó secamente: "Pues haberlos, seguramente haílos..., pero yo le recomendaría pedir
lechazo..."
  Ni que decir tiene que se me subieron los colores a tope.. En cuanto al Pisuerga, que pasa por allí, he de constatar que es un hermoso río con frondosas riberas y un bello parque adosado.

  En resumen que Valladolid es una bonita ciudad, históricamente rica, que merece ser visitada créanme.
  Además sus oriundos gozan de una dicción envidiable de la lengua castellana. Debe de ser por el Pisuerga.
  (más, no...)

martes, 27 de agosto de 2013

Doña Matilde, el gato y el Pisuerga

Doña Matilde, el gato y el Pisuerga.

Doña Matilde era viuda, tenía un gato y vivía en Valladolid, por donde pasa el Pisuerga. Pero ella no tenía culpa de ninguna de estas cosas.
No tenía culpa se ser viuda ya que fué su compañero, don Mauricio, el que se ponía morado de Rivera del Duero y un día cayó a la calle desde un balcón, aterrizando en el otro barrio. Tampoco la tenía de poseer un gato, impuesto por el citado que empeñaba su tesón en querer enseñarle a hablar y menos de vivir en Valladolid, por donde pasa el Pisuerga, por enérgica decisión del susodicho que era pucelano forofo.
El mencionado gato lucía un tomo de pelambre así como parduzco tirando a caca, tenía unos bigotazos enormes y cara de mala leche a tono con su fallecido protector. Doña Matilde, amén de tenerle algo de miedo, intentó abandonarlo en un par de excursiones en las que tomó parte, pero el jodido siempre encontraba la forma de regresar al hogar, por lo que se resignó a su compañía. En este clima de convivencia algo molesta se mantenían cuando un día sucedió algo inesperado. Resulta que tras situar en el platito del animal su ración diaria de leche, y cuando abandonaba la cocina, escuchó una enfadada voz que decía : “No me gusta la leche desnatada...”
Giró la vista hacia el gato que estaba tieso frente al alimento y la miraba descaradamente. Se dijo que lo había imaginado probablemente y que era un lapsus e intentó seguir su camino, pero de nuevo escuchó el aviso: “He dicho que no me gusta la leche desnatada...”. Miró al gato de nuevo y le vió abandonar la cocina sin haber tocado el alimento. Aquello era demasiado..., solo pasaban estas cosas en Valladolid, por donde pasa el Pisuerga.
Pasó la tarde con unas amigas, pero con la cabeza en otro sitio. ¡Mira que si el jodido Mauricio había conseguido hacer hablar al gato...!. Optó por comprar las dos clases de leche y servírsela en dos platos por separado para ver la reacción del animal. Así lo hizo al día siguiente observando con estupor que el minino se zampó de un largo trago la nomal y echó una meada sobre la desnatada. Cuando estaba de espaldas volvió a escuchar. “Menos cachondeo...” Total que la pobre alucinaba. No dándole más importancia a la cosa continuó su trayectoria, pero un día se le escapó una advertencia al chico del super, al que precisó:
“No me pongas leche desnatada que a mi gato no le gusta y ya me lo ha dicho dos veces”. Ni que decir tiene que el discreto dependiente se encargó de que la noticia volara mas que corriera por el vecindario, de forma que un día al solicitar un cortado en la cafetería, el camarero con sorna le dijo:
̶ ¿Es para Vd o para el gato...? lo digo por lo de la leche...
Las amigas de Valladolid, por donde pasa el Pisuerga, le visitaron instándola a que hablara el gato, ¿Cómo te llamas guapo...?, ¿cuántos años tienes...?, pero que si quieres arroz..., el minino no tragaba y las miraba sorprendido.
Al parecer el gato solamente hablaba en privado y cada vez era más exigente, poniendo los nervios de punta a doña Matilde, quien un día en el colmo de su amargura a pleno grito y tomando el gato en sus brazos exclamó: “Eres como él y mereces igual fin, cabrón...” y lo tiró por el balcón.

Gracias al gato se descubrió el crimen. Estas cosas solo pasan en Valladolid, por donde pasa el Pisuerga.

domingo, 18 de agosto de 2013

El Maestro del Prado

LECTURA  DE ESTE VERANO.

Recomiendo "El Maestro del Prado" de Javier Sierra.
Aún para los no muy versados en pintura, esta novela es altamente interesante.
Partiendo de las pinturas mas conocidas de Tiziano, Rafael, el Bosco, Juan de Juanes
Botticelli y otros, el autor nos describe una "literatura" implícita en sus obras facilmente
accesible al lector, que descubre el método de observar y leer los cuadros de forma diferente.
Nos traslada a épocas pasadas y es un repaso a la cultura de los pinceles sumamente
agradable. No se lo pierdan...

lunes, 22 de julio de 2013

Huyen ….., huyen y mueren.

Pocos peces quedan ya,
 saltando por nuestras aguas,
 huyen del gancho maldito
que desgarra sus entrañas.

Huyen del agua teñida
                            por mil ácidos que matan,
                            huyen de redes malditas
que sus aletas atrapan.

Nadie respeta su vida,
                           nadie parece gozar,
                          cuando la vista perdida
se place al verlos nadar.

Cuando los veo flotando
                          a causa de muerte extraña,
                          el corazón palpitando
maldice tamaña infamia. 
 
                  ¡Ay madre llevémos luto
                  por nuestros peces de España!.

viernes, 19 de julio de 2013

Asi se escribe la historia

Así se escribe la historia….…


Muchas veces cae en nuestras manos algún retazo informativo sobre determinadas situaciones. Por ejemplo no ha mucho en el Paseo de las Canteras un amplio despliegue fotográfico recordaba parte de la historia de la Playa y su Avenida. En él pudimos ver y recordar edificios que ya no existen, el Club de Pala, Las Cuevas, caras de futbolistas del Victoria de aquellos años, peñas de amigos con sus alongados bañadores y un sinfín de exposiciones que nos hicieron recordar con agrado aquellos tiempos, en los que hasta el clima era distinto, pero en el que fuimos felices, pues si nada teníamos nada ambicionábamos. Yo contemplé repetidamente aquel extenso panel, que desgraciadamente ya ha desaparecido y lo hice recreándome en los más nimios detalles. Eso es Historia, puede que para muchos no sea una historia interesante, pero es historia de esta tierra.
Yo me pregunto si pasados algunos años y en algun libreto de anécdotas o en alguna proyección de recuerdos, no se citará a un sencillo público, a un presentador y un ilusionado grupo de escritores, incluso a veces un esporádico cantor, que se reunían en un sencillo pero cómodo local los viernes a la caída de la tarde. Acudían con algo de anticipación porque el aforo se llenaba, muchos se saludaban antes del comienzo sencillamente porque se conocían de vista, de tantas asistencias, y después pasaban una entretenida hora escuchando poemas, relatos, bonitas interpretaciones, amenizadas por el presentador, que a veces no tenía buena cara porque le fallaron sus invitados, pero que lo remediaba con unas acogedoras palabras de bienvenida mostrando su buena voluntad. Siempre y con generosidad se premiaban las actuaciones con abundantes aplausos, entendiendo que los actuantes sólo querían entretener y agradar.
                   Después todos partían con cara de satisfacción hacia sus hogares pensando en el próximo viernes.
   Si así sucede, si esto se rememora aunque sea ligeramente, quiere decir que habremos hemos hecho un poco de historia, porque la historia no es propiedad privada de los grandes acontecimientos, la historia es rebobinar sucesos de cualquier especie.
   Pero hoy yo quería escribir un relato o poesía en el que estuviéramos todos, público, actuantes, aficionados, en fin todos, y me ha salido esto… Vds perdonen. Otra vez será.

Julio del 2013