martes, 15 de marzo de 2011

El parecido.

El parecido.

P .- El caso es que su cara me suena, me suena de algo…
J .- Pues a mi la suya también me repiquetea un poco…
P .- ¿No habrá usted hecho la mili en el Tercio, verdad ?.
J .- No señor, que la hice en Alcalá de Henares.
P .- Allí la hizo mi hermano el más pequeño, como la jota aquella…
J .- ¿En qué Unidad?.
P .- Pues creo que en la de Delincuentes Comunes.
J .- O sea que estuvo preso….
P .- Pero hombre, no le he dicho que como la jota…
J .- Disculpe , es que yo de jotas se poco, casi todo lo escribo con ge.
Y usted claro, se parecerá a él.
P .- Pues no señor, somos de distinta madre, tan solo es mi hermano
putativo.
J .- Pobrecillo, le toca a uno cada madre….
P .- Oiga no se confunda que putativo no viene de puta, quiere decir atribuido.
J .- Sería más apropiado aditivo, pero de todas formas me alegro por su
hermano. De todas formas en Andalucía se dice mucho y es como algo
cariñoso…
P .- ¿Qué es lo que se dice en Andalucía..?.
J .- Pues, por ejemplo : “¡Qué guapo vas, hijo puta!
P .- ¿Oiga cómo se atreve…?
J .- No, si yo no lo digo nunca, yo soy gallego.
P .- Pues entonces ya sé de que me suena…¿Alguno familiar suyo era
sereno…?
J .- Todos, en mi familia no bebía nadie, ni estuvo nadie en el paro…
P .- No hombre, me refiero a sereno de oficio. Antes había unos señores que
abrían los portales a media noche, y llevaban un chuzo…
J .- Qué gentuza, en la calle a esas horas, en mi estirpe todos eramos católicos
romanos.
P .- ¿Y apostólicos no…?
J .- Bueno eso los de Santiago. Tan sólo un familiar fue pastor protestante.
P .- Qué interesante, ¿de la rama inglesa ….?.
J .- No señor, mi pariente era pastor de ovejas y siempre estaba protestando.
P .- ¿Y de qué protestaba…?
J .- Pues de todo en general, pero sobre todo de las ovejas, tenía doscientas y
las echaba cada bronca…
P .- Claro, ya se de que viene el recuerdo, de las orejas.
J .- Pero ¿de que orejas me habla…?
P .- Pues que seguramente ha heredado usted las orejas de su pariente…
J .- Pero si he dicho ovejas…
P .- Esto es como lo del putativo, se hace usted cada lío…. 96.-
J .- Mire tío pesado, yo no tengo ovejas, ni orejas, ni…
P .- Pero se ha mirado usted al espejo, es usted le envidia del príncipe ese
que lleva la falda a cuadros….
J .- Bueno y si tuviera orejas, ¿qué pasa… ?
P .- Pues que yo soy cuñado político de Marcelino Oreja y…
J .- Hombre, haberlo dicho antes…de ahí que tenga usted esas ojeras.
P .- He dicho oreja…
J .- Mire será una errata más. ¡qué más da!.
P .- Pues a lo mejor somos hasta parientes.
J .- ¡Pero no de esos de puta que ha dicho usted antes ,eh.. !
P .- ¿Qué tal unas pildoritas para celebrarlo ?
J .- ¡Buena idea, choque esos cinco!, vamos a por ellas.

Y se dirigieron cogidos del brazo hacia el edificio central.

El director del Sanatorio no sabía que hacer con ellos…..

viernes, 4 de marzo de 2011

Digestiones...

Digestiones violentas.

Estaba emocionado. El lugar, al que no podía recordar como había accedido,
era de lo mas pintoresco. Dos ríos formaban parte del paisaje, los cuales se unían en forma de V y juntos seguían su cauce bajo un puente de estilo indefinido, pero de antigüedad evidente. Las mansiones de una sola planta estaban rematadas por guardillas con tejados de pronunciada pendiente, debía ser una zona muy lluviosa a juzgar por el generoso césped que colmaba los parques y las hierbas que pugnaban por emerger entre los adoquines de las calzadas. Todas las viviendas disponían de un pequeño jardín frontal, garaje adosado y huerto trasero, donde cada propietario cultivaba sus productos preferidos. Ninguna mostraba nombre alguno, tan solo una numeración correlativa permitía distinguir unas de otras. A lo lejos la efigie de una iglesia de estilo medieval, rompía la igualdad del paisaje. La afluencia de peatones era escasa y nuestro hombre buscaba un lugar donde rellenar su estómago y saciar la sed.
De pronto al girar una calle se tropezó con una especie de mesón, de cuyo interior procedía un murmullo que rompía la quietud del entorno. Se dirigió a su interior con decisión y tras franquear la puerta penetró en un animado local.
Lugareños circundaban las mesas existentes en animada conferencia y sobre las mismas podían distinguirse espumeantes jarras de cerveza, que sus propietarios alzaban una y otra vez en ostentosos y ruidosos brindis.
Se dirigió hacia una esquina de la barra, que estaba desierta, y tomando asiento en un taburete contempló la totalidad del recinto. La gente lo estaba pasando bien allí, se les apreciaba risueños y algo escandalosos, a lo que sin duda contribuía el consumo de la dorada bebida. Hablaban y reían ostentosamente y apuraban una jarra tras otra.
A su vez encargó una cerveza y para comer solicitó el anunciado plato de la casa, que le fue servido con prontitud. Consistía éste en un extraño amasijo algo difícil de ingerir, pero a base de trocearlo con paciencia y ayudarse con cerveza consiguió tragar aquel extraño potingue. Al terminar giró la vista en su derredor y se percató de que estaba siendo cuidadosamente observado por al concurrencia. Sentía una incipiente pesadez de estómago y trató de obviarla apurando de un trago la cerveza que le restaba en la jarra. Al depositarla sobre la barra, todos los observantes coincidieron en una ovación cerrada ante su asombro.
No entendía absolutamente nada cuando, el que parecía ser dueño o encargado del local, salió de detrás de la barra y se dirigió a él estrechándole la mano.
.- Le estoy muy agradecido caballero, espero que ante su ejemplo el personal de este lugar perciba que alguien ha sabido degustar la exquisitez del plato de la casa recién presentado, ya que hasta ahora todos lo habían rechazado al primer bocado. – luego se dirigió a los concurrentes:
.- Ha tenido que ser un turista, un foráneo, el que ha sabido degustar la delicia del plato de la casa. Mi exquisita “alpargata estofada en salsa pocha”.
La pesadez de estómago de nuestro amigo iba en aumento, sobretodo al escuchar la denominación de lo ingerido.
.- Una persona de fuera de nuestra comunidad ha venido a demostraros, incrédulos, como se disfruta con la ingestión de este delicioso manjar, a vosotros de cuya aptitud para lo excelso comienzo a dudar. Pido un aplauso para nuestro visitante por su devoción para…
El estómago comenzaba a emitir pitidos interiores acompañados de insoportables retortijones, cuya puerta de acceso al exterior oscilaba entre la faringe y la situada en retaguardia.
Presionado, más que acompañado, por la plana mayor del posadero fue conducido entre parabienes, a visitar el laboratorio en el cual tenía lugar la producción de la citada primicia. Se trataba de una maloliente habitación en la que podían contemplarse centenares de alpargatas colgadas en unos tendederos de las que escurría un líquido marrón viscoso.
.- Están en la fase de escurrido y secado, tras las cual serán introducidas en la cámara para el estofado…
El olor era insoportable y percibió una riada que le subió hasta la garganta, y no pudiendo contenerse se produjo la expulsión en cascada incontenible.

Estaba sentado en la cama, que había puesto perdida con el regadío, y se restregaba los ojos para espabilarse.
Su mujer le recalcó con sorna:
.- Tú sigue pegándote esos atracones de fabada en Agosto y duerme la siesta después…



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jueves, 24 de febrero de 2011

De los nuestros

Ser de los nuestros.


Esto de viajar de vez en cuando, aparte de tener sus emociones y sorpresas no siempre gratas, tiene sus anécdotas interesantes. Tal es la experimentada poco ha cuando reencontrado con un viejo compañero de fatigas y tras la emoción experimentada por el evento, que nos trajo a la memoria hechos del pasado no próximo, entre otros comentarios me soltó una expresión que me sumió en profundas cavilaciones. La frase aludida era algo así cómo: Ya tenía yo ganas de encontrar a uno de los nuestros…”.
Comencé a querer razonar que era eso de “ser de los nuestros”. Pensé que tal vez se refería a algo relacionado con los colores futboleros, pero a poco deseché tal idea cuando, tras un comentario, percibí su tendencia anti-madridista. O sea que por ahí no iba la cosa. Luego se me ocurrió que podía referirse a una alusión política, pero ¿en qué dirección…?
A mi hay cosas de los diestros (no toreros) que me agradan, pero otras no. En cuanto a los siniestros, es decir a sus oponentes (la palabrita se las trae), pues me pasa lo mismo. Es decir que soy ambiguo, o sea que soy partidario de los que lo hagan bien, sin profundizar y obviando ideologías. No es probable que conociera ni se refiriera a este tema.
Pero como no quise estropear el encuentro, inquiriendo sobre la titulación, rehuí el sentido profundo de la expresión y cuando nos despedíamos dije con total soltura: Yo también me alegro de haber platicado un ratito con uno de los nuestros, y no sabes lo que celebro que a ti también te guste escribir…

Y asunto zanjado.

martes, 28 de diciembre de 2010

Estabilidad

Estabilidad.

Compró monadas de lencería en boutiques, iba hacia otra cuando tropezó con dos amigas.
.- ¡Qué sorpresa…¡ ¿de compras no…?
.- Pues si ya veis, reponiendo la artillería…
.- ¡Qué bien…! Y tu Paco.
.- En el extranjero, haciendo un curso. Ciao guapas…
.- Todos los novios se le van a hacer cursos. No logrará ser estable...
.- ¡Qué tarde es...! Adios.

Corrieron a sus domicilios. Habían bajado al mercado y aún tenían que hacer las camas, limpiar comedor y baños, poner la lavadora, hacer la comida y recoger a los niños del colegio.

¡Como la estabilidad no hay nada…!

Umbral

Don Francisco y una amiga.

.- ¡Menos mal que hoy me acompañas…! Ya te echaba de menos, te noto más delgada, así como alargada… No hagas caso de consejos de dietas, tu estás bien, bastante bien de silueta. Eso si te da por aparecer, claro, porque a veces te pegas unas vacaciones de órdago y no tengo idea de por donde andas.
Cuando te da por retrasarte, tengo cierta sensación de soledad. En general me gusta tu presencia, nunca discutes, ni vas al Corte Inglés, ni me hablas de la Belén, ni te quejas… Además te puedo hablar de mi libro…
En resumen eres buena gente…

Es muy confortante tener buena sombra…

lunes, 27 de diciembre de 2010

Espejos

Espejos molestones.


El caso es que la imagen tiene un aire familiar…
La observaba con intensidad en todos sus detalles intentando asimilar los cambios habidos, pero por mucho que lo intentara, yo no era así, al menos yo no me veía así. Todos tenemos una imagen aproximada de cómo somos, de los rasgos que tenemos, de la habitual expresión de nuestra cara y yo al verme desde dentro de una forma determinada, observo con cierta alarma que no coincide con la que el espejo refleja, ¿tanto he cambiado…, o será el espejo que no me traga…?
Pero procedamos al análisis de esta caricatura que no me convence. En primer lugar mi cabellera, si bien no excesivamente, más bien tiraba a oscuro. Y digo no excesivamente ya que siempre lucí, por la parte central de mi cabellera, una especie de reflejo blanco, no de frasco, tal vez producto de un antojo materno, pero que me dotaba de cierta personalidad. Ahora resulta que luce un blanco perfecto, ¡es que no tengo ni un cabello oscuro para muestra…! ustedes dirán que es natural, que el paso del tiempo, etc…Pues a mi no me parece nada natural que una cosa que es negra se vuelva blanca porque sí, ni al revés tampoco claro, aunque creo existirían más probabilidades. De todas formas y aunque sea un hecho consumado, “yo desde mi interior no me veo así” y de esta forma me mentalicé la otra tarde cuando salí de casa a tomar el autobús. Pero hete aquí que recién incorporado al mismo, dos jovencitas se levantaron para cederme el asiento… ¡mi gozo en un pozo…! Menos mal que me sigo peinando con la raya a un lado y la frondosidad, no tan evidente como antaño, no ha disminuido en consideración. Esto de peinarse con la raya a un lado, parece que no, pero ayuda. En primer lugar es señal de que se puede hacer raya…, y por otra parte puede rematarse con un aprendiz de tupé, que algo contribuye al rejuvenecimiento.
Sigamos analizando. Yo tenía un lunar en el pómulo izquierdo, como el actor aquel que subía a las mujeres en brazos por las escaleras…, que ha desaparecido (el actor también). Ahora recuerdo que se puso tonto y el cirujano me aconsejó quitarlo, ¡leñe, pero es que yo me lo sigo viendo! Era resultón... Sin embargo ha aparecido otro semejante encima de la ceja derecha, no habiendo sido invitado al paisaje con toda certeza, que tal vez pretende la sustitución, pero analizado el cotejo no hay color…
Volviendo al norte, en la ceja izquierda las malas compañías van haciendo su incorporación y unos pelillos de tono blanco surgen sorpresivamente, si bien son prestamente eliminados antes de que cunda el mal ejemplo. Pero el caso es que desde dentro yo me las veo morenitas, morenitas…
Bajemos a la mandíbula, la mía, la de siempre, creo denotaba firmeza y la que veo en el espejo la noto así como algo blandengue…y eso va contra mi personalidad. Es decir que me creo algo cabezón. Bueno a lo mejor he cambiado un poco, pero poco…
En resumen que me tiene algo disgustado el espejito de marras. Me muestra una imagen, sin duda con la mejor intención, que no se ajusta a la que siempre me ha acompañado y no tenía necesidad de retocar en absoluto.
Encima no admite retoque alguno como las fotografías, tal como te refleja así te quedas, quieras o no.
Por eso he decidido que los espejos, cuanto más pequeños sean, pues mejor…






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Prensa




Odisea periodística.

Bueno, acabo de aterrizar en la cafetería. Acudo con frecuencia, a eso de las doce y algo, a la misma cafetería anexa a un hotel. Vengo aquí porque dispone de una aceptable variedad de prensa, de forma que mientras saboreo el acostumbrado cortadito mañanero, puedo ojear un par de periódicos, uno local y otro de índole nacional. De esta forma creo encontrarme al cabo de la calle, en cuanto a noticias se refiere. Pero hoy estaban todas las mesas ocupadas así como la prensa, por lo que he optado por sentarme en un taburete de la barra y solicitar mi consumición diaria, consistente en el citado cortado y un buen vaso de agua fresca, esta última para desatascar cañerías, que con motivo de estas Fiestas andan algo atoradillas.
De reojo observaba las mesas en atención a una posible liberación.
Tras unos diez minutos, un caballero se levantó para propiciar la retirada de la silla de su dama acompañante, a la par que dejaba un periódico en el estante al objeto.
Raudo me he desprendido de la banqueta y taza en mano he ocupado la mesa vacante, pero cuando fui a tomar el diario me vi sorprendido de una penetración sprintada (esto no se si me lo pasará la Academia…) por la banda, de un sujeto que se apoderó del artículo en cuestión, dejándome con dos palmos de narices.
Total que vuelta a la mesa y me pongo a revisar la cartera para matar el tiempo.
El sprinter de vez en cuando levanta la vista del diario y me dirige una sonrisa, no se si guasona.
Pasa un buen rato y lanzo una mirada desafiadora a la mesa contigua en la que un matrimonio tiene en su poder un periódico cada uno…¡No hay derecho…!
De pronto deciden levantarse y cierran los diarios posándolos sobre la mesa. Casi sin dejarles respirar echo mano a uno de ellos y mediante un “¡con permiso…!” procedo a incautarlo.
Pero en esto que el caballero musita: “Es que nos marchamos…” y le respondo:
“Pues por eso…”, “Si, pero es que es mio”. Quedo azorado y con un disimulado
“Perdone…” me retiro a mi mesa con el rabo entre las piernas, dispuesto a apurar el café y salir pitando.
En esto varias mesas se desocupan y una tanda de periódicos ocupan su plaza en el estante, no obstante mi dignidad me impide acudir al mismo y lanzando una mirada a mi reloj de pulsera, esbozo un gesto de resignación, como diciéndome: “es algo tarde…”, y me dirijo a la puerta procediendo a su apertura. Pero antes de salir me doy cuenta de que no he pagado y retorno al mostrador para hacerlo.
El sprinter, que todavía estaba dentro, también se levanta para irse y me ofrece el periódico con una sonrisa. Cortésmente le doy las gracias, me dirijo al estante y lo deposito cuidadosamente en el mismo.
Después y puertas afuera muy dignamente, emprendo mi paseo habitual, pensando haber realizado lo correcto pero que en el fondo no he leído la prensa y he hecho algo el canelo…
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